Page 429 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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de  haber  sido  borrada  y  reescrita  en  demasiadas


           ocasiones.



           El mensaje de la comemoria llega cuando está en la


           ducha  con  su  amante,  cuyos  dedos  anónimos  le


           enjabonan  la  espalda.  Rezuma  preocupación  y


           apremio. Raymonde.



           Desaparece de debajo de las caricias envuelta en un


           borrón  de  gevulot.  Ése  había  sido  el  plan  desde  el


           principio,  en  cualquier  caso.  Sólo  se  detiene  para


           recoger  el  Reloj  de  la  mesita  de  noche:  detesta


           dejárselo  puesto  mientras  hace  el  amor.  La  palabra


           Virtus  grabada  en  él  siempre  le  ha  parecido  una


           broma de mal gusto.




           Raymonde  está  esperándola  en  el  apartamento  que


           tiene  en  la  Panza.  Sus  facciones  se  ven  pálidas  y


           demacradas, y las pecas resaltan contra la piel.



           —¿Qué sucede? —pregunta Gilbertine.



           —Paul. Se ha ido.



           —¿Cómo?



           —Se ha ido. No sé dónde está. No sé qué hacer.



           Gilbertine  abraza  a  su  amiga  mientras  siente  cómo


           crece la rabia en su interior.



           —Sssh. No te preocupes. Todo va a salir bien.













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