Page 473 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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De acuerdo, dice Mieli. El plan es muy simple. Tú los
entretienes. Yo voy a buscar al ladrón. Nos recoges. Como
la última vez.
Entendido, responde la nave. Ten cuidado.
Siempre dices lo mismo. Hasta cuando estás a punto
de soltarme en una ciudad moribunda.
Siempre lo digo en serio. La nave envuelve a Mieli en
una burbuja de puntos‐q, la levanta con un campo
electromagnético y la dispara contra Marte.
Con el metacórtex a máxima potencia, Mieli maniobra
con sus alas, apuntando hacia una de las ágoras de la
Avenida Persistente. Dispara nanomisiles contra la
ciudad a una considerable fracción de c. En esta
ocasión se ha puesto armadura y porta un arma
externa, un cañón multiusos de la Sobornost: un
cilindro alargado cargado de destrucción. Los misiles
emiten fragmentos visuales antes de evaporarse: el
sistema de gevulot no es lo bastante rápido como para
impedir la transmisión. Su metacórtex los combina en
una imagen coherente de la ciudad a sus pies.
Rostros ensangrentados, manchas en uniformes
blancos. Piratas de gógoles con sus tentáculos de
transferencia extendidos, atacando todo lo que se
mueve. Marcianos jóvenes y ancianos enzarzados en
combate, esgrimiendo armas improvisadas.
Aletargados militares acordonando las calles.
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