Page 475 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Nada, dice la nave. Necesitamos con urgencia algún tipo


           de arma vírica. Estoy frenándolos, pero la pinza número dos


           llegará a la ciudad de un momento a otro.



           Mieli aminora el descenso con las alas, pero aun así


           golpea el suelo con fuerza. La piedra se agrieta bajo el


           blindaje‐q de sus pies. Ve a Raymonde mientras sale


           del  pequeño  cráter.  Una  nube  de  cuchillas  de


           anebladores oscila a su alrededor, lista para atacar.



           —¿Tú cuál eres? —pregunta—. ¿Mieli o la otra?




           —La que te informa de que vais a tener un problema


           con los foboi en cuestión de minutos —dice Mieli.



           —Diablos —masculla Raymonde.



           Mieli pasea la mirada por la devastación que la rodea.


           Se oyen más disparos Avenida abajo, y una explosión


           a lo lejos.



           —¿Se supone que esto es una revolución?



           —Las  cosas  se  torcieron  hace  una  hora  —dice


           Raymonde—.  Los  controlados  por  los  criptarcas


           empezaron  a  ejecutar  a  todos  los  portadores  de  la


           comemoria  infecciosa,  y  también  han  traído  a  los


           Aletargados  militares  de  las  murallas.  Hemos


           repartido armas entre los supervivientes. Mientras el


           sistema  de  resurrección  sobreviva,  podremos


           recuperar a todo el mundo. Pero en estos momentos


           llevamos las de perder. Y el verdadero problema es







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