Page 474 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Tzaddikim, luchando con Aletargados y humanos
por igual, deteniendo los disparos con escudos de
niebla útil. La colonia zoku bajo una burbuja de
puntos‐q, rodeada por enfrentamientos
particularmente encarnizados. Allí, en el centro del
Laberinto, una aguja negra que antes no estaba. Y casi
directamente debajo de ella…
El Caballero pelea en el Refugio del Tiempo Perdido,
hostigada por una banda de Aletargados de asalto.
Sus formaciones de anebladores crepitan bajo el fuego
pesado.
Mieli deja a los Aletargados fuera de combate con los
misiles autónomos de una carga útil de plasma de
quarks‐gluones que barre la mitad de la plaza con un
arco de fuego cegador como una nova, iluminando
momentáneamente las invisibles formaciones de
anebladores: parecen corales exóticos que emanan del
Caballero.
¿Informe de foboi?, pregunta Mieli a Perhonen. La nave
comparte sus sentidos con ella. Está danzando sobre
la masa enfurecida, arrojando microtoneladas de
cabezas explosivas de amplitud modulada contra los
foboi. El cielo parpadea en sincronía con ellas sobre la
ciudad, como relámpagos tan cegadores que deberían
ser imposibles; los estampidos resuenan segundos
después.
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