Page 478 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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susceptible de examinarse desde todos los ángulos
para su mejor comprensión.
—Los criptarcas —dice—. Los criptarcas todavía
podrían poner fin a esto. Podrían reanimar a la
ciudad, detener los enfrentamientos. Raymonde
pensaba que irían ahí, con el ladrón… —Apunta a la
aguja que sobresale de la ciudad en miniatura como
una flecha clavada en su corazón—. El anillo. El
ladrón me robó el anillo de entrelazamiento. Pixil, ese
truco de la imagen fantasma, ¿funcionaría dentro de
eso?
—Quizá, dependiendo de lo que sea «eso». Para
comprobarlo sólo necesitamos un portal del Reino. —
Se dirige hacia el arco plateado más próximo.
—El zoku no lo consentirá —advierte la Veterana.
—Ayúdame a cruzarlo —dice Isidore—. Es lo único
que pido. No puedo quedarme aquí de brazos
cruzados.
Pixil toca la joya zoku de la base de su garganta.
Cierra los ojos con fuerza. Por un momento, el dolor
deforma sus rasgos. La joya se desprende como una
criaturita recién nacida. La sostiene entre los dedos
ensangrentados.
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