Page 184 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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bajo pena de muerte. Algunos han huido de todas
formas, prefiriendo arriesgarse, pero aun así
quedan muchos para cortar los hilos entre el
asentamiento y el suelo, a fin de negar acceso fácil
a las hormigas. Otros salen del depósito con
paquetes de seda hinchados de agua. Portia lo
advierte con aprobación.
Las primeras filas de la columna se están
acercando. Las hormigas acorazadas sufren
menos bajas por los disparos de honda, pero las
arañas usan una nueva munición. El pueblo de
Portia es experto en química. Viven en un mundo
en el que el olor es vital (es una pequeña parte de
su propio lenguaje, pero una gran parte de la
forma en que el resto del mundo se percibe a sí
mismo) y han desarrollado numerosos
Conocimientos hereditarios referidos a la mezcla
y composición de sustancias químicas,
especialmente feromonas. Ahora las honderas
lanzan glóbulos de líquido envuelto en seda para
que revienten entre las hormigas de la
vanguardia. El olor que se desprende cubre
brevemente el propio lenguaje de olor de las
atacantes, no solo impidiéndoles hablar, sino
borrando sus pensamientos y su identidad. Hasta
que las sustancias químicas se disipen, las
secciones afectadas del ejército atacante quedan
desprogramadas, dependientes de sus instintos
esenciales e incapaces de reaccionar
apropiadamente a la situación. Tropiezan y
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