Page 188 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 188

pueblo  de  Portia  no  puede  derrotar  la  marcha


              brutal  de  las  hormigas,  no  quedará  nadie  para


              escribir la historia de las futuras generaciones.






              3.3


              Entre la espada y la pared



              Cuando  Scoles  se  marchó,  se  produjo  un


              incómodo silencio que duró un rato. El pistolero

              sin nombre y la mujer, Nessel, se dedicaron a sus


              tareas sin hablar entre sí; ella inclinada sobre la


              pantalla del ordenador, él mirando ceñudo a los


              prisioneros.  Holsten,  tras  haber  comprobado

              para  su  satisfacción  que  sus  movimientos


              furtivos  solo  conseguían  apretar  aún  más  las


              ataduras               de          sus          muñecas,                 se         sintió

              progresivamente aplastado por el silencio. Sí, lo


              apuntaba una pistola. Sí, la Gilgamesh obviamente


              era el escenario de un conflicto que podía matarlo


              en  cualquier  momento,  pero  aun  así  se  sentía

              aburrido. Recién salido de la suspensión, sacado


              de  una  hibernación  involuntaria  que  había


              durado décadas, su cuerpo ansiaba hacer algo. Se

              dio cuenta de que debía morderse la lengua para


              impedirse hablar en voz alta, aunque solo fuera


              para acabar con el tedio.



              Entonces  alguien  lo  hizo  en  su  lugar.  Sonaron

              unas  explosiones  distantes  que  identifico,  a


              posteriori,  como  disparos,  y  alguien  cruzó  la


              escotilla mascullando unas instrucciones que no




                                                                                                       187
   183   184   185   186   187   188   189   190   191   192   193