Page 185 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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rompen la formación, y algunas de ellas luchan
entre sí, incapaces de reconocer a las suyas. Portia
y las demás defensoras atacan velozmente,
matando a todas los que pueden mientras reina
la confusión.
Las defensoras comienzan a sufrir bajas. Esas
mandíbulas de metal pueden cortar patas o sajar
cuerpos. Las guerreras de Portia llevan cotas de
seda y placas de madera suave para atrapar los
dientes de sierra, y abandonan estas armaduras
según lo necesitan, reparándolas cuando pueden.
A pesar de todo lo que hacen las defensoras, la
columna prosigue su avance.
Los machos arrojan agua a la parte inferior de
Siete Árboles, una precaución contra los
incendios, porque la colonia de hormigas
despliega ahora sus auténticas armas.
Cerca de Portia surge un resplandor y brota una
llama, y dos de sus camaradas arden al instante,
como antorchas ambulantes que se tambalean,
patean, se encogen y mueren. Estas nuevas
hormigas preparan sustancias químicas en su
abdomen, como ciertas especies de escarabajos.
Cuando adelantan sus aguijones y mezclan estas
sustancias, se produce una feroz reacción
exotérmica, un chorro de fluido ardiente. La
atmósfera del mundo de Portia tiene un
contenido de oxígeno varios puntos porcentuales
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