Page 186 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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mayor que la de la Tierra, lo suficiente para que
la mezcla arda espontáneamente.
La tecnología del pueblo de Portia se basa en la
seda y la madera, en la energía potencial
almacenada en líneas tensas y muelles
primitivos. El escaso metal que usan lo roban de
las hormigas. No utilizan el fuego.
Portia vuelve a subir y retoma su honda. Las
hormigas lanzallamas son letales a distancias
cortas, pero resultan vulnerables ante sus
disparos. Sin embargo, ahora las hormigas
controlan todo el terreno en torno a Siete Árboles,
y están trayendo armas de mayor alcance.
Portia ve el primer proyectil en cuanto lo lanzan,
pues sus ojos siguen su movimiento
automáticamente: es una esfera brillante de
material duro, transparente y frágil. Las
hormigas han descubierto el cristal en
generaciones anteriores. La bola traza un arco
sobre su cabeza y estalla detrás de Portia. Sus ojos
laterales perciben la llamarada cuando las
sustancias químicas de su interior se combinan y
explotan.
Más abajo, tras las tropas de asalto acorazadas, la
artillería hace su trabajo: hormigas con la cabeza
insertada en una máscara de metal que incluye
una lengüeta, un trozo de metal elástico que
pueden apretar con la boca y luego soltarlo,
enviando las granadas incendiarias a cierta
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