Page 221 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 221

Nessel—.  Juraría  que  el  comandante  nunca  se


              imaginó  que  alguien  pudiera  desafiar  su


              todopoderosa  sabiduría.  Puedes  decir  lo  que

              quieras,  doctor  Mason,  pero  tú  no  lo  viste.  No


              viste cómo era.



              —Probaremos  suerte  con  las  arañas  y  la


              inteligencia artificial —asintió Scoles.



              —No  es  una  inteligencia  artificial…  —Pero

              Holsten  ya  estaba  siendo  introducido  en  la


              lanzadera, con Lain a su lado. Oyó más disparos,


              pero  ciertamente  no  lo  bastante  cerca  para

              cambiar nada.



              —Abrid  las  puertas  del  hangar.  Desactivad  las


              medidas de seguridad —ordenó Scoles—. Si nos


              siguen, veamos si esos trajes pueden aguantar el

              vacío.



              Y, al mismo tiempo que oía a Lain susurrar «Sí


              que pueden», Holsten sintió que el reactor de la


              lanzadera comenzaba a moverlos hacia delante.

              Estaba  a  punto  de  salir  de  la  Gilgamesh  por


              primera vez en dos mil años.



              La cabina de la lanzadera estaba abarrotada. La

              mitad de los amotinados se habían trasladado a


              la bodega, donde Holsten esperaba que hubiese


              cinturones  y  correas  para  asegurarlos.  En  ese


              momento  la  aceleración  estaba  comunicando  a

              todos los objetos sueltos, así como a las personas,


              que «abajo» era la parte trasera de la nave, pero







                                                                                                       220
   216   217   218   219   220   221   222   223   224   225   226