Page 222 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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cuando alcanzasen la velocidad máxima dictada
por el ahorro de combustible, perderían toda
sensación de «abajo».
Holsten y Lain ocupaban los asientos posteriores
de la cabina, donde los demás los tenían a la vista.
Scoles iba sentado junto al piloto, mientras que
Nessel y otros dos estaban tras él y ante las
consolas.
Al iniciar su huida, el estómago de Holsten dio
un vuelco bajo la presión de la aceleración. Por
un momento pensó que iba a vomitar por la
escotilla a su espada, pero se le pasaron las
náuseas. Su corriente sanguínea estaba aún
repleta de drogas de la cámara de suspensión que
luchaban por estabilizar su repentina sensación
de desequilibrio.
Lo primero que Lain le dijo cuando la lanzadera
abandonó la nave fue:
—No te quites la mascarilla. Necesitamos un
canal seguro. —Su tono tenso y controlado le
llegó a Holsten por el receptor junto a su oreja.
Por supuesto, los amotinados estaban quitándose
las mascarillas ahora que disponían de un
entorno que controlaban completamente. Uno de
ellos alargó la mano para quitarle a Lain la suya,
y ella apartó la cabeza hacia arriba mientras la
agarraba, de forma que acabó llevando puesta
aquella cosa como una especie de pañuelo de alta
tecnología que le cubría la boca. Holsten intentó
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