Page 228 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Lain  lo  contempló  impasiblemente,  y  por  un


              momento pensó que iba a defender a Guyen, pero


              lo que dijo fue:



              —Sí, desde luego, está loco. Quizá tiene el tipo de

              locura que hace falta para habernos traído a todos


              hasta aquí, pero está empezando a salirse de la


              escala.



              —Nos               están           diciendo                que          apaguemos

              inmediatamente  los  motores,  depongamos  las


              armas y entreguemos a los prisioneros comunicó


              el piloto.



              —¿Y por qué piensan que haremos eso ahora que

              estamos ganando? —declaró Scoles.



              La  mirada  que  intercambiaron  Lain  y  Holsten


              trasmitía  el  completo  acuerdo  de  que  allí,  en


              espíritu,  estaba  el  mismísimo  gemelo  de  Vrie

              Guyen.



              Entonces  Scoles  volvió  a  flotar  sobre  ellos,


              mirándolos ceñudamente.


              —¿Sabes que os mataremos si intentáis cualquier


              cosa? —le dijo a Lain.



              —Estoy intentando no perder de vista de cuántas


              formas esta situación puede matarme, pero sí, esa

              es una. —Le devolvió la mirada sin apocarse—.


              En serio, me preocupa más el satélite. Tenéis que


              liberarnos ya. Necesitáis que aísle los sistemas de


              la nave para que esa cosa no se limite a entrar y

              tomar el control.





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