Page 336 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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que poseen los humanos y otros mamíferos. La
exposición a un contagio sencillamente no lo
prepara para infecciones posteriores y similares.
El mundo se está viniendo abajo, y Portia está
conmocionada por lo poco que ha hecho falta
para que esto suceda. Nunca se había dado
cuenta de que toda su civilización fuera una
entidad tan frágil. Ha oído las noticias
procedentes de otras ciudades donde la plaga se
ha extendido. Una vez que la población comienza
a reducirse, por muerte o por abandono, la
estructura completa de la sociedad se colapsa
rápidamente. La forma de vida elegante y
sofisticada que las arañas han construido siempre
ha cubierto un gran abismo de barbarie,
canibalismo y retorno a valores primitivos y
salvajes. Después de todo, en el fondo son
depredadoras.
Portia se retira al templo, abriéndose camino a
través de la masa de ciudadanas que se han
refugiado en él, buscando alguna certidumbre
del más allá. No hay tantas como el día anterior.
Portia sabe que no es solo porque quede menos
gente en la ciudad: es consciente de que también
hay un creciente desencanto con la Mensajera y
su mensaje. ¿De qué nos sirve?, preguntan. ¿Dónde
está el fuego enviado desde el cielo para purgar la
plaga?
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