Page 41 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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su grabación de personalidad la despertará en el
momento apropiado.
Un eco no verbalizado de esto último resonó en
su mente: O nunca. Puede que nunca llegue ese
momento.
Muéstrame el planeta.
El gran orbe verde alrededor del cual giraba se
mostró ante ella con todas sus medidas y
atributos, cada uno conectado a un árbol de
detalles adicionales. En algún lugar entre ellos
estaban los créditos, los nombres de los muertos
que habían diseñado y construido Cada pieza y
cada parte, que habían guiado la tectónica de
placas y habían encendido la chispa de sus
sistemas atmosféricos, acelerando la erosión y
sembrando el suelo con vida.
Pero los monos se quemaron. Todo para nada.
Parecía imposible que hubiese estado tan cerca de
su gran sueño, la extensión de la vida inteligente
por el universo, la diversificación de la
inteligencia, la supervivencia garantizada del
legado de la Tierra. Y entonces llegó la guerra, y la
estupidez de Sering, justo demasiado pronto.
¿Cuánto podemos durar?, preguntó.
—Doctora, nuestros paneles solares deberían
permitir nuestra supervivencia durante un
periodo indefinido de tiempo. Aunque es posible
que un impacto externo o defectos mecánicos
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