Page 44 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 44

La  claustrofobia  lo  volvió  a  asaltar.  Ya  estaba


              luchando para alzar las manos, para golpear la


              cubierta transparente, cuando el sello siseó y la

              penumbra  indirecta  fue  sustituida  por  el  brillo


              constante de las luces de la nave.



              Apenas guiñó los ojos. La cámara de suspensión


              habría estado preparando a su cuerpo para este

              despertar mucho antes de dignarse devolver la


              chispa  de  vida  a  su  mente.  Con  retraso,  se


              preguntó si algo habría salido mal. Después de


              todo,  había  solo  un  número  limitado  de

              circunstancias en las que debía ser revivido. Pero


              no  sonaba  ninguna  alarma,  y  los  pocos


              indicadores  de  estado  que  había  dentro  de  la

              cámara estaban en un reconfortante azul. A menos


              que se hayan roto, claro.



              La  nave  arca  Gilgamesh  había  sido  construida


              para durar mucho mucho tiempo, usando todas

              las artes y ciencias que la civilización de Holsten


              había sido capaz de arrancar de las manos frías y


              resecas por el vacío de sus antepasados. Aun así,


              de tener la elección, nadie habría confiado en ella,

              pues,  ¿cómo  se  podría  tener  fe  en  que  una


              máquina (cualquier máquina, cualquier obra de


              manos humanas) pudiera durar los abrumadores

              periodos  de  tiempo  que  se  requerían  para  este


              viaje?














                                                                                                         43
   39   40   41   42   43   44   45   46   47   48   49