Page 43 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 43

2.1


              A dos mil años de casa



              Holsten  Mason  se  despertó  de  golpe  a  una


              pesadilla de claustrofobia, y la aplacó tan pronto

              como  le  asaltó.  La  experiencia  le  permitía


              reconocer dónde estaba y por qué no había razón


              para sentirse alarmado, pero los viejos instintos

              de  mono  aún  tuvieron  su  momento  de  gloria,


              chillando ¡Atrapado! ¡Atrapado! en los recintos de


              su mente.



              Malditos monos. Estaba helado y embutido en un

              espacio en el que su cuerpo apenas cabía, con lo


              que  parecían  mil  agujas  retirándose  de  su  piel


              gris y entumecida, y tubos que se arrancaban de


              regiones más íntimas, nada de todo eso realizado

              con mucho cariño.



              Lo  de  siempre  en  la  cámara  de  suspensión.  Le


              habría gustado pensar que odiaba con todas sus


              fuerzas las cámaras de suspensión, pero aquello

              ya no era exactamente una elección para ningún


              miembro de la especie humana.



              Durante  un  momento  pensó  que  todo  había

              terminado; que lo estaban despertando pero no


              liberando, y que quedaría atrapado bajo el frígido


              cristal,  sin  que  nadie  lo  oyese  ni  supiera  de  su

              existencia en una vasta nave repleta de cadáveres


              congelados que se dirigía para siempre hacia la


              nada del espacio profundo.








                                                                                                         42
   38   39   40   41   42   43   44   45   46   47   48