Page 418 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Por su parte, Holsten miraba la esclusa de la
lanzadera y se empezaba a preguntar si su futuro
no incluiría algún tipo de sacrificio a un dios
espacial. Ciertamente, el comportamiento de sus
captores no era simplemente el de opresores o
secuestradores. Mostraban un curioso respeto, y
algunos incluso casi reverencia. No les gustaba
tocarlo (los que lo habían transportado a la jaula
llevaban guantes) y se negaban a mirarlo a los
ojos. Todo esto reforzaba su hipótesis de que se
trataba de una secta y él era alguna clase de
ofrenda sagrada, y que la última esperanza de la
humanidad se estaba desvaneciendo bajo una
marea de superstición.
Entonces lo pusieron a trabajar, y se percató de
que realmente debía de estar soñando.
Un día se despertó en su celda y encontró que sus
captores le habían traído una terminal móvil: un
pobre aparato lobotomizado, pero al menos una
especie de ordenador. Se lanzó sobre él con
ansiedad, solo para encontrar que no estaba
conectado a nada, sino que estaba
completamente aislado. Pero contenía datos,
archivos de proporciones familiares escritos en
una lengua muerta que sinceramente estaba
empezando a detestar.
Levantó la vista y vio que uno de sus captores lo
estaba observando; un hombre de rostro
anguloso, al menos diez años más joven que
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