Page 420 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—¿Ordenado por quién? —exigió Holsten.
—Tu amo. —El hombre de la túnica se quedó
mirando con frialdad a Holsten durante un
momento, y de repente apartó la vista, como si
sintiera vergüenza—. Trabajarás o no comerás.
Así se ha ordenado —murmuró—. No hay otra
forma.
Holsten se sentó ante la terminal y estudió lo que
querían que hiciera.
Ese fue el momento cuando empezó a entender.
Obviamente, estaba soñando. Estaba atrapado en
un sueño. Este era un ambiente de pesadilla,
familiar y desconocido al mismo tiempo. Esta era
una tarea sin lógica que sin embargo era el reflejo
distorsionado de lo que había hecho la última vez
que estuvo despierto, cuando la Gilgamesh se
encontraba en órbita sobre el planeta gris.
Todavía estaba en la cámara de suspensión, y
soñaba.
Pero, por supuesto, en suspensión uno no
soñaba. Incluso Holsten recordaba lo suficiente
sobre la ciencia de la hibernación para saber eso.
No soñaba porque el proceso de enfriamento
reducía la actividad cerebral a un mínimo
absoluto, una suspensión incluso de los
movimientos subconscientes de la mente. Esto
era necesario porque la actividad cerebral
incontrolada durante la inactividad forzosa del
largo sueño podría conducir al durmiente a la
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