Page 423 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Entonces, un día, un puñado de figuras con
túnicas abrieron su jaula y lo sacaron de ella. No
había terminado el proyecto que tenía entre
manos, y en sus guardianes había una tensión
que resultaba nueva Su mente se dedicó de
inmediato a adivinar todos los destinos
potenciales que podrían tenerle destinados.
Lo llevaron del hangar a los pasillos de la
Gilgamesh sin decir palabra. Parecían carecer de la
reverencia que anteriormente le habían
mostrado, lo que asumió que no era una buena
noticia.
Entonces vio los primeros cadáveres: un hombre
y una mujer derribados ante ellos como
marionetas con las cuerdas cortadas, y su sangre
cubría el suelo irregular. Habían sido atacados
con cuchillos, o al menos esa fue la impresión de
Holsten. Pasaron ante ellos velozmente, y sus
guardianes (o captores) no prestaron ninguna
atención evidente a los muertos. Intentó
preguntarles, pero se limitaron a empujarlo para
que fuera más rápido.
Pensó en resistirse, en gritar, en protestar, pero
tuvo miedo. Eran personas de constitución recia,
de mayor talla que la mayoría de los piojos de la
nave que había visto hasta entonces. Llevaban
cuchillos en los cintos, y uno tenía una larga vara
de plástico con una hoja fundida en la punta:
estas eran las herramientas arcaicas de los
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