Page 421 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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locura. Esta situación se producía cuando la
maquinaria fallaba. Holsten recordaba
claramente que ya habían perdido a una parte de
su cargamento humano: quizá así es como habían
muerto esos mártires.
Saber que su cámara de suspensión debía estar
fallando en algún nivel profundo y mecánico, y
que estaba perdido en su propia mente, era una
revelación extrañamente reconfortante. Intentó
imaginarse luchando con la cámara de sueño,
remontando la escarpada senda de hielo y
medicación para conseguir despertarse,
golpeando el interior incólume del ataúd,
enterrado vivo en un monumento en forma de
nave dedicado a la absurda negativa de la
humanidad a rendirse.
Nada de eso hizo que la adrenalina lo invadiese.
Su mente se negaba en redondo a abandonar la
celda improvisada en el hangar, mientras leía
lentamente los archivos que le habían traído. Y
por supuesto que se trataba de un sueño, porque
era más de lo mismo: más información sobre la
máquina de Guyen, la instalación de grabación
que el comandante había arrancado de la estación
terraformadora abandonada. Holsten estaba
soñando que estaba en un purgatorio
administrativo.
Los días pasaron, o al menos comió y durmió y le
limpiaron el cubo. No le parecía que sucediese
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