Page 422 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 422
nada fuera de la jaula. No podía ver a lo que se
dedicaba esa gente, salvo a vivir un día tras otro,
forzarle a traducir, y reproducirse. Parecían una
población extrañamente huérfana: como piojos
que infestasen la nave arca, y que la Gil podía
purgar en cualquier momento de su interior. Al
principio debían de haber sido cargamento, pero
¿cuánto tiempo hacía de eso? ¿Cuántas
generaciones?
Seguían mirándolo con esa curiosa reverencia,
como si hubiesen enjaulado a un semidiós. Solo
lo entendió completamente cuando vinieron a
afeitarle la cabeza. Ninguno de ellos parecía
cortarse el pelo, pero para ellos era importante
que la cabeza de Holsten volviera a tener solo una
pelusilla. Era un signo de su estatus, de su
diferencia. Él era un hombre de los tiempos
pretéritos, uno de los originales.
Como lo es Vrie Guyen. Este pensamiento infeliz
deshizo definitivamente su idea relativamente
agradable de que esto podría ser tan solo una
pesadilla de hibernación. Mientras se abría paso
por los enmarañados tratados filosóficos que se
referían a las implicaciones del proceso de
grabación, disponía de una ventana a la mente
bien cerrada y ansiosa por el control de Guyen.
Comenzó a hacerse una idea en los términos más
simples de lo que podría estar sucediendo; y por
tanto, de lo que podría haber ido mal.
421

