Page 494 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Holsten se sintió distanciarse, alejándose de
cualquier asidero emocional. Había llegado a un
punto en que podía mirar hacia el futuro y no ver
nada que pudiera desear, ningún resultado
esperanzador que fuera remotamente concebible.
Sentía que había alcanzado el final del tiempo
útil.
Cuando brotaron las lágrimas, cuando sus
hombros comenzaron a agitarse
inesperadamente y no pudo contenerse, le
pareció que dos mil años de pesar se apoderaban
de él y lo retorcían, escurriendo su cuerpo
exhausto una y otra vez hasta que no quedara
nada.
Cuando finalmente dos hombretones vinieron a
por él, uno de los dos le tocó el hombro casi con
suavidad para llamar su atención. La misma
reverencia que había notado cuando era su
mascota enjaulada seguía presente, y su estallido
solo parecía haberla acentuado, como si sus
lágrimas y su tristeza fueran mucho más valiosas
que las de ellos.
Debería dar un discurso, pensó con ironía. Debería
levantarme e instarles: ¡arrojad vuestras cadenas! ¡No
tenéis por qué vivir así! Claro que, ¿qué se yo? No
deberían estar aquí en absoluto, tres generaciones de
ratas de la nave que viven en todos los rincones libres,
respirando todo el aire y comiendo todos los alimentos.
No tenía una tierra prometida a la que pudiera
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