Page 496 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Holsten tenía ante sus ojos no parecía estar
conectado con nada ni cumplir ningún fin; eran
sobras que habían sido descartadas pero no
retiradas. En el corazón de todo aquello, nada
menos que sobre un estrado escalonado
construido con piezas de metal y plástico mal
encajadas entre sí, estaba la instalación de
grabación, centro de una red de cables y
conductos que brotaban del ataúd, y foco de
buena parte de la maquinaria que la rodeaba.
Pero no de toda. Una parte parecía servir para
mantener a Guyen con vida.
Guyen estaba sentado en los escalones ante el
grabador, como si fuera un senescal que esperase
a un rey desaparecido, o un sacerdote ante un
trono donde debía sentarse lo celestial. Pero
Guyen era tanto senescal como rey, sacerdote de
su propia divinidad.
Su aspecto era la única prueba que hacía falta de
que la secta desharrapada de la que se había
rodeado todavía era capaz de utilizar la
tecnología de la Gil, especialmente la sala médica.
Guyen estaba ahí sentado con naturalidad, como
si en cualquier momento fuera a levantarse y dar
un paseo. Pero así como la instalación de
grabación estaba repleta de conexiones con la
nave, lo mismo sucedía con Guyen. Llevaba
puesta una túnica abierta sobre un uniforme que
parecía haber sido cosido de varias prendas
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