Page 252 - Ciencia Ficción - Selección 01
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El puño de Spane soltó la muleta y golpeó la noche
ante él, frente a su rostro, a la vez que lanzaba un
gruñido animal que surgió desde lo más profundo
de su garganta.
La anciana dio un rodeo para situarse frente a él
cuando Spane vacilaba intentando de nuevo asir su
muleta. La mano de la mujer no abandonó su cuello
y le sostuvo en pie.
Hubo un temblor de carne cuando su rostro se
serenó repentinamente, y al fin pudo ver mejor y
escuchar el sonido de los cláxones de los
automóviles en las calles de la ciudad, más allá del
callejón. Su respiración fue más normal, cayendo en
la resignación.
—¡Me has hecho «perderlo»! —gruñó.
—Vamos.
El voluminoso cuerpo de la mujer se volvió y la
carnosa mano y el cuello que sostenía se volvieron
con ella, impidiendo a Spane ver las sombras del
callejón.
Se daba cuenta que le guiaban subiendo los
rajados escalones de piedra de la entrada posterior
de un bar, y en aquel momento la punzante
podredumbre de la mujer le envolvió totalmente,
superando incluso el olor de su propia y fétida
respiración. Pero él conocía los olores dulces del
bar, tan bien como si fuesen suyos, y no oyó el crujir
de los tablones del vestíbulo por donde la mujer le
llevaba, ni tampoco se le ocurrió pensar en las
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