Page 254 - Ciencia Ficción - Selección 01
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Pero se repuso a tiempo. Cuando alzó la cabeza,


            Zenna  estaba  llenando  de  nuevo  los  vasos  de


            plástico que había sobre la mesa.

               Sin embargo, él sabía que aquella noche no debía


            beber más. No hasta que hubiese hecho lo que tenía


            que  hacer.  Para  ello  había  recorrido  aquel  largo


            camino. Esperaría, simulando beber con ella, hasta

            que  ella  cayera  dormida,  como  siempre  hacía,  y


            entonces él descendería por las escaleras.


               —¿Bien...?


               La  mujer  dejó  un  vaso  de  whisky  barato  en  su

            mano.  Al  percibir  el  fuerte  aroma  del  licor,  él


            comenzó a ponerse en pie. Al mismo tiempo, sus


            ojos quedaron prendidos, cuando volvió la cabeza,


            por  el  espectáculo  que  ofrecía  el  cielo  nocturno

            desde  la  ventana  de  aquel  segundo  piso.  Y  allí


            estaban las estrellas.


               Durante  un  momento  recordó  el  aspecto  que


            tenían las estrellas desde el «Deneb», y parpadeó,

            sintiéndose un tanto relajado ante el pensamiento


            de contarle a ella, o a cualquiera, lo que había sido


            aquello.  Saturno:  sobre  Minas  con  sus  círculos


            cortando el cielo. O cómo era Deimos, o Phobos.

               Pero él sabía que ella no deseaba oír nada de aque‐


            llas  cosas,  realmente  no...  Y  la  gente,  había  dicho


            ella. Eso era lo que siempre decía ella.


               No importaba las veces que él le hablase sobre la

            catástrofe,  porque  ella  jamás  se  cansaba  de


            escucharle una y otra vez: la colisión partiendo a las







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