Page 255 - Ciencia Ficción - Selección 01
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dos naves casi por la mitad, y los supervivientes
retorciéndose libremente en el espacio, girando
sobre sí mismos como muñecos cósmicos en todas
direcciones, mientras que su oxígeno se consumía
lentamente y eran arrastrados hacia algún increíble
y extraño sol.
Los que tenían trajes espaciales. Sí, aquello era lo
que a ella le gustaba más escuchar, y él estaba
seguro de esto. Era la forma en que los menos
afortunados en aquel horrible instante, cuando la
coraza protectora de las naves se hizo pedazos y la
noche les alcanzó en una milésima de segundo...,
aquello era lo que ella deseaba escuchar, por
supuesto, y él sentía en aquel instante que todo su
cuerpo quedaba como abrumado por una ola de
náuseas.
Tomó asiento, fijando sus ojos en la calle, cuando
un único pensamiento quedó fijado en aquella
estancia y en aquella desagradable mujer.
No había olvidado.
La miró fatigosamente. La mujer ya estaba
sirviendo otra ración de licor.
—Toma..., bebe... Bebamos por tu felicidad.
Cuando él no se movió, ella miró en dirección a su
vacío hombro, que se hallaba más cerca del vaso
que su brazo derecho, y añadió:
—Tienes que olvidar todo eso, ya lo sabes.
Los ojos del hombre, unos ojos enrojecidos y can‐
sados, se entornaron. Desde la parte baja del piso
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