Page 253 - Ciencia Ficción - Selección 01
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intenciones de la mujer, ya que él las conocía
perfectamente bien y éstas eran cosas que para él no
tenían la menor importancia. Pensaba, con abru‐
madora melancolía, solamente en su presa, en lo
que había dejado escapar allí atrás, en el callejón.
La mujer le llevó hacia la izquierda y luego a la
derecha, a lo largo del pasillo que olía débilmente a
orina. Luego le soltó y le empujó hacia una silla de
madera.
—Ahora...
La mujer se dejó caer en su desvencijada silla, al
otro lado de la mesa, frente a él, al mismo tiempo
que la puerta de entrada aún se movía a impulsos
del viento.
—Cuéntame sobre los rockets..., y sobre la gente.
Spane sintió que crujían las articulaciones de su es‐
palda cuando se irguió para protestar, y para irse,
pero entonces su cuerpo se aflojó y decidió
acompañar a la mujer, al menos durante un rato.
Vio cómo la mano de ella se introducía bajo su
distendido jersey para alcanzar la botella. Escuchó
voces femeninas de los cercanos cuartos y el ritmo
de la música electrónica que procedía del piso de
más abajo, y suspiró hondo, apoyándose en su sucio
brazo y sobre la cochambrosa mesa donde lo
apoyaba. La mujer era demasiado poderosa para
luchar con ella. Cerró los ojos y sintió que su mente
retrocedía en el espacio cuando el vino atravesó su
cuerpo.
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