Page 198 - Seveneves -Neal Stephenson
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En el programa espacial con el que soñaba
cuando era una niña con un póster de Snoopy
astronauta en el techo de su cabaña del interior de
Sudáfrica o cuando miraba desde el oeste de
Australia la retransmisión vía satélite de la
Estación Espacial Internacional, la señal habría
sido una orden corta en un micrófono o un
mensaje tecleado. Pero lo que hizo en realidad fue
flotar hasta la ventana y mirar a Tekla a través de
catorce capas de plástico translúcido y lechoso,
casi tan cerca como para alargar la mano y
tocarla, y levantar el pulgar.
Tekla asintió y sostuvo junto a la cabeza un
objeto pequeño: una navaja plegable con cordón,
que prudentemente había enrollado alrededor de
la muñeca. Con el pulgar abrió la hoja.
Dinah asintió.
Tekla respondió con otro asentimiento y
desapareció en dirección a la esclusa.
—Aquí viene —dijo Dinah.
Ya había decidido que Margie era una mujer
de cierta fuerza física. Era fornida, pero más bien
potente, no fofa.
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