Page 478 - Seveneves -Neal Stephenson
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de su órbita actual, con algún disparo que otro de


            los  impulsores,  que  la  apartarían  de  cualquier


            bólido peligroso horas o días antes de la posible


            colisión.  La  analogía  era  un  transatlántico



            atravesando un campo de icebergs, a los que evita


            con  una  corrección  de  rumbo  tan  sutil  que  los


            pasajeros del comedor ni siquiera ven moverse el


            vino en su copa.




                    Había,  inevitablemente,  una  perspectiva  más


            pesimista  según  la  cual,  Izzy  era  más  bien  un


            buey  que  atravesaba  una  autopista  de  ocho


            carriles  llena  de  tráfico.  Dependiendo  de  quién



            usase la analogía, el buey podría estar con los ojos


            vendados o tullido.




                    Decidir cuál de esas analogías se acercaba más


            a la verdad se reducía a un análisis estadístico, en


            el  que  se  entretejían  suposiciones  sobre  la


            amplitud  y  la  distribución  de  tamaños  de  los


            bólidos, la naturaleza de sus trayectorias, cómo de


            bien funcionaba el radar a larga distancia y cómo


            eran de buenos los algoritmos para distinguir los


            distintos  monstruos  y  decidir  cuáles  eran  más


            peligrosos.




                    En  algún  lugar  entre  el  transatlántico  y  el






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