Page 485 - Seveneves -Neal Stephenson
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y la playa.
Quedó claro que Markus no lo sabía, lo que
no tenía nada de raro porque, para empezar, no
era problema suyo y, para seguir, había estado
ocupado. En aquel momento estaba, con motivo,
muy relajado y le llevó un momento dedicar a la
cuestión todo su formidable poder de
concentración.
—No puedo creer que hayan dejado que las
cosas lleguen a ese punto —dijo.
—La presidenta hizo una declaración. Daba la
impresión de estar masticando clavos.
—Un Gobierno controlado por convictos no es
una nimiedad —dijo Markus—, pero supongo
que podría decirse lo mismo de Venezuela. Me
pregunto si no deberíamos acoger a algunos
arquinos venezolanos; debe de haber alguno
brillante.
—Podríamos haber hecho eso hace unos días
—respondió Doob—, pero ahora se ha convertido
en un caso de «no negociamos con terroristas».
Por los labios de Markus pasó la sombra de
una sonrisa mordaz. Se había limpiado la cara con
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