Page 969 - Seveneves -Neal Stephenson
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despacio.  Podría  tener  causas  naturales,  como


            ocurría  en  la  Vieja  Tierra  antes  de  llegar  al


            espacio,  o  podía  deberse  a  contaminación


            radiactiva  que  hubiera  ingerido  con  la  comida.



            No importaba. La pregunta importante para él era


            si llegaría a vivir para ver  Hoyuelo. En realidad


            no se sentía tan mal, así que la respuesta ingenua


            podría  ser  sí,  por  supuesto;  pero  el  crecimiento


            del cáncer era un fenómeno bastante exponencial


            y sabía que todo podía salir mal.




                    Bolor‐Erdene  pilotaba  la  nave  y  operaba


            desde el Martillo, la sala de control bien protegida



            que habían construido a sotavento de Amaltea. O


            al menos, estaba en la lista como la piloto titular.


            Las  distinciones  de  rango  y  especialidad  ya  no


            importaban  mucho.  Todos  los  supervivientes  —


            nueve  hombres  y  diecinueve  mujeres—  sabían


            hacerlo todo: pilotar la nave, arreglar el motor de


            un arquete, salir en un paseo espacial, programar


            un  robot.  El  Doob  de  unos  años  antes  habría


            estado con ella en el Martillo, mirando por encima



            del             hombro,                    comprobando                          parames,


            intercambiando  comentarios  ingeniosos  en  los


            breves  momentos  de  tranquilidad.  El  Doob  que


            estaba sentado en la Banana ya lo había visto todo





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