Page 426 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Abrió los ojos y miró directamente a Nell. Luego


              se  pasó  la  mano  por  la  frente  y  la  bajó


              completamente llena de sangre. Se sentó en el sofá,


              todavía sin comprender. El destornillador rodó y


              cayó al suelo. Él lo recogió y encontró que la punta


              estaba ensangrentada, luego fijó los ojos en Nell,


              que se había encogido en una esquina de la habi‐


              tación.





                 Nell sabía que se había equivocado. Dinosaurio


              le  había  dicho  que  huyese  y  en  lugar  de  eso  lo


              había acribillado a preguntas.





                 —¡Harv! —dijo. Pero su voz salió seca y aguda,


              como la de un ratón—. ¡Debemos volar!





                 —Por  supuesto  que  vas  a  volar  —dijo  Burt,


              moviendo  los  pies  en  el  suelo—.  Vais  a  salir


              volando por la puta ventana.





                  Harv salió. Llevaba los nunchacos bajo el brazo


              herido  y  el  Manual  en  la  mano  buena.  El  libro


              estaba abierto por una ilustración de la Princesa


              Nell y Harv huyendo del Castillo Tenebroso con el


              barón Burt persiguiéndolos.









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