Page 475 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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claramente que no debía usarlo hasta llegar a
América.
Desembarcó de la Hanjin Takhoma en
Vancouver, que además de tener el atraque de
naves aéreas con mejor vista del mundo, se
enorgullecía de un enclave atlante de buen
tamaño. El Doctor X no le había dado ningún
destino específico —sólo el vale y un número de
vuelo— pero parecía que no tenía sentido
permanecer a bordo hasta el final de la línea.
Siempre podía ir en tren bala hasta la costa si fuese
necesario.
La ciudad misma era un alocado bazar de
enclaves. En consecuencia disponía de una
generosa cantidad de ágoras, controladas y
poseídas por el Protocolo, donde los ciudadanos y
los subditos de las distintas phyles podían reunirse
en terreno neutral y negociar, vender, fornicar o lo
que quisiesen. Algunas de las ágoras eran
simplemente plazas abiertas en la tradición clásica,
otras parecían más centros de convenciones o de
oficinas. Muchas de las zonas más caras y de mejor
vista del Viejo Vancouver habían sido adquiridas
por la Sociedad de la Benevolencia Mutua de Hong
Kong o los nipones, y los confucianos poseían el
edificio de oficinas más alto de la parte baja. Al este
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