Page 476 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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de  la  ciudad,  en  el  fértil  delta  del  río  Fraser,  los


              eslavos  y  los  alemanes  se  suponía  que  tenían


              grandes zonas de Lebensraum, rodeadas por redes


              de vainas de seguridad más desagradables de lo


              normal. Los indostaneses tenían una sucesión de


              pequeños enclaves en toda el área metropolitana.





                 El enclave Atlantis surgía del agua a poco menos


              de un kilómetro al oeste de la universidad, a la que


              estaba unida por una altavía. Tectónica Imperial le


              había dado el aspecto de cualquier otra isla, como


              si  llevase  allí  millones  de  años.  Mientras  el


              velocípedo alquilado de Hackworth lo llevó por la


              altavía, el frío aire salado corriendo por su barba


              incipiente, comenzó a calmarse, encontrándose una


              vez más en territorio de su hogar. En un campo de


              juego  verde  esmeralda  sobre  el  rompeolas,  los


              chicos con pantalones cortos formaban una melée,


              jugando  a  la  pelota.  En  el  lado  opuesto  de  la


              carretera había un colegio para chicas, que tenía su


              propio campo de juegos de igual tamaño, excepto


              que aquél estaba rodeado por densos setos de casi


              cuatro metros de alto para que las chicas pudiesen


              correr con poca ropa, o muy ajustada, sin provocar


              problemas de etiqueta. No había dormido bien en


              el  microcamarote  y  no  le  hubiese  importado


              meterse en una residencia de invitados para echar


              un sueñecito, pero eran sólo las once de la mañana


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