Page 472 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Ella agarró el Manual. Los dos corrieron por la
playa, saltando sobre las larvas plateadas que
brillaban ruidosamente bajo la luz me‐diatrónica.
—Probablemente ahora nos seguirán los policías
—dijo Harv—. Debemos ir a algún sitio.
—Coge una de esas mantas —dijo Nell—. Tengo
una idea.
Habían dejado las mantas plateadas atrás. Había
una tirada, que sobresalía de un cesto cerca del
agua, así que Harv la cogió al pasar corriendo y la
dobló.
Nell llevó a Harv al pequeño grupo de árboles.
Encontraron el camino a la pequeña cavidad en la
que se habían detenido antes. Esta vez, Nell
extendió la manta por encima de ellos, y se la
pusieron alrededor para formar una burbuja.
Esperaron en silencio durante un minuto, luego
cinco, luego diez. De vez en cuando oían el silbido
de la vaina que volaba sobre ellos, pero siempre
pasaba de largo, y antes de darse cuenta, estaban
dormidos.
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