Page 470 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—¿ Qué pasa, niñita? —dijo la voz. Nell intentó
mirar hacia la fuente, pero todo lo que vio fue la luz
coloreada de los mediatrones filtrada a través de
las lágrimas. Nell se frotó los ojos, pero sus manos
estaban llenas de arena. Le entró pánico por un
momento, porque había comprendido
definitivamente que allí había alguien, un nombre
adulto, y se sintió ciega e indefensa.
Finalmente pudo mirarle. Estaba en cuclillas a
unos dos metros de ella, una buena distancia de
seguridad, mirándola con la frente arrugada y
aspecto de estar terriblemente preocupado.
—No hay razón para llorar —dijo—. No puede
ser tan malo.
—¿Quién eres tú? —dijo Nell.
—Sólo soy un amigo que quiere ayudarte. Vamos
—dijo, señalando con la cabeza al otro extremo de
la playa—. Tengo que hablar contigo un segundo,
y no quiero despertar a tu amigo.
—¿Hablarme de qué?
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