Page 591 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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como pétalos llevados por una ráfaga de viento


              Primaveral. Vestían largos y pesados abrigos de


              lana encima de los vestidos para protegerse del


              aire  frío  de  la  alta  meseta  central  de  Nueva


              Chusan.  Parecía  que  se  dirigían  hacia  una


              extensión de tierra quebrada a una distancia de


              poco  menos  de  un  kilómetro,  separada  de  los


              jardines principales de la casa por un muro de


              piedra  gris  salpicado  de  manchas  verdes  y


              azules donde el musgo y los líquenes se habían


              asentado. El terreno más allá del muro era de un


              color avellana apagado, como una bala de heno


              que se hubiese caído de un carro y se hubiese


              desatado, aunque el florecimiento incipiente del


              brezo lo había cubierto de una neblina violeta,


              casi  transparente  pero  claramente  visible  en


              aquellos  lugares  donde  la  línea  de  visión  del


              observador se cruzaba con la inclinación natural


              del  terreno;  si  la  palabra  «natural»  podía


              aplicarse a algún detalle de aquella isla. Por otra


              parte, tan ligeras y libres como pájaros, cada una


              de  las  chicas  portaba  una  pequeña  carga  que


              parecía  incongruente  en  su  situación  actual,


              porque  los  esfuerzos  de  los  adultos  para  que


              dejasen  los  libros  atrás  habían  sido,  como


              siempre, infructuosos.






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