Page 592 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Uno de los observadores sólo tenía ojos para la
niña con largo pelo de color fuego. Su conexión
con aquella niña quedaba sugerida por su pelo y
cejas castaños. Vestía un traje cosido a mano de
algodón, cuya rigidez delataba que había salido
hacía poco del estudio de una sastra en Dovetail.
Si la reunión hubiese incluido a más veteranos
de aquel alargado estado de guerra de baja
intensidad conocido como Sociedad, esa
observación hubiese sido hecha por uno de los
supuestos centinelas que oteaban desde las
almenas, vigilando contra los patanes que
luchaban por subir por la vasta explanada que
separaba el salario de esclavos de las
Participaciones de Accionistas. Se hubiese
anotado y transmitido por tradición oral que
Gwendolyn Hackworth, aunque atractiva, de
buen talle y equilibro, no tuvo la confianza
suficiente para visitar la casa de lord Finkle‐
McGraw sin hacerse confeccionar un nuevo
vestido para la ocasión.
La luz gris que llenaba la sala a través de las
altas ventanas era tan suave como la niebla. Al
permanecer la señora Hackworth envuelta en
aquella luz, bebiendo té beige de una taza
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