Page 594 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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estaba  cuidadosa  y  flexiblemente  equilibrada,


              mientras las otras rebotaban impredecibles como


              bolas de goma sobre piedras irregulares.





                 La         diferencia               era         (como             comprendió


              observándolas  con  más  atención)  que  Nell


              siempre sabía lo que hacía. Elizabeth y Piona no.


              Aquélla  no  era  una  cuestión  de  inteligencia


              natural (eso quedaba demostrado en los tests y


              observaciones de la señorita Matheson) sino de


              posición  emocional.  Algo  en  el  pasado  de  la


              chica  le  había  enseñado,  con  fuerza,  la


              importancia de pensar las cosas.





                 —Le pido una predicción, señora Hackworth.


              ¿Cuál de ellas llegará primero al brezal?





              Al oír la voz, la señora Hackworth recompuso


              su rostro.





                 —Eso suena como una carta al columnista de


              etiqueta del Times. Si intento halagarle diciendo


              que  será  su  nieta,  ¿estoy  acusándola  im‐


              plícitamente de ser impulsiva?





              El Lord Accionista sonrió tolerante.





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