Page 609 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Cogió a Fiona de la mano y la llevó escaleras
arriba. Piona se rezagó de una forma casi
perfectamente calculada para molestar, y
respondió a las preguntas de su madre sólo con
movimientos de la cabeza, porque, como
siempre, su mente estaba en otro sitio. Una vez
llegadas a sus habitaciones provisionales en el
ala de invitados, Gwendolyn metió a Fiona en la
cama para la siesta, y luego se sentó frente al
escritorio para trabajar en la correspondencia
pendiente. Pero ahora fue la señora Hackworth
la que se encontró con la mente en otro sitio,
mientras meditaba sobre esas tres extrañas
chicas —las tres niñas más inteligentes de la
academia de la señorita Matheson— cada una
de ellas con una extraña relación con su Manual.
Su mirada abandonó las hojas de papel
mediatrónico esparcidas sobre el escritorio,
salió por la ventana, y llegó hasta el brezal,
donde había comenzado a caer una lluvia ligera.
Dedicó casi una hora a preocuparse de niñas y
Manuales.
Luego recordó una afirmación que su
anfitrión había realizado esa tarde, que en su
momento no había apreciado en su justa
medida: aquellas niñas no eran más extrañas que
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