Page 607 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Gwendolyn Hackworth vio ahora algo en el
rostro de lord Finkle‐McGraw que le hizo desear
abandonar la habitación. Después de recorrer a
toda prisa las amabilidades de rigor, así lo hizo.
Recogió a Piona en la esquina de la chimenea,
donde disfrutaba del poso del chocolate. Nell
también estaba allí, leyendo su ejemplar del
Manual, y Gwendolyn se sorprendió al ver que
no había tocado su bebida para nada.
—¿Qué es esto? —exclamó en lo que supuso
era una voz apropiadamente acaramelada—.
¿Una niña pequeña a la que no le gusta el cho‐
colate caliente?
Nell estaba profundamente inmersa en su
libro, y durante un momento Gwendolyn pensó
que no había oído sus palabras. Pero unos
latidos más tarde se hizo evidente que la niña se
limitaba a posponer la respuesta hasta llegar al
final del capítulo. Entonces levantó lentamente
los ojos de las páginas del libro. Nell era una
chica razonablemente atractiva de la forma en
que lo son todas las niñas antes de que las bru‐
tales mareas hormonales comiencen a hacer que
las partes de su rostro crezcan en proporciones
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