Page 608 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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diferentes;  tenía  claros  ojos  marrones,  que


              brillaban de color naranja a la luz del fuego, y


              cierto  aspecto  salvaje.  Gwendolyn  encontró


              difícil apartar la vista; se sintió como una mari‐


              posa atrapada que a través de la lupa veía los


              ojos agudos y tranquilos del naturalista.





                 —El chocolate está bien —dijo Nell—. La


                 pregunta es, ¿lo necesito?





                  Hubo  una  pausa  bastante  larga  en  la


              conversación  mientras  Gwendolyn  buscaba


              algo  que  decir.  Nell  no  parecía  esperar  una


              respuesta; había expresado su opinión y había


              terminado.





                  —Bien  —dijo  finalmente  Gwendolyn—,  si


              decides  que  hay  algo  que  necesitas,  será  un


              placer ayudarte.





                  —Su oferta es muy amable. Estoy en deuda con


              usted,  señora  Hack‐worth  —dijo  Nell.  Lo  dijo


              perfectamente, como una princesa en un libro.





                  —Muy bien. Buenas tardes —dijo


                  Gwendolyn.





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