Page 633 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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forma que no podemos ir y leerlas excepto en


              nuestros sueños.





                 Miranda  miró  al  señor  Oda,  esperando  que


              parpadease  o  algo,  pero  miraba  a  la  pista  de


              baile con una expresión terriblemente seria, co‐


              mo  si  él  mismo  estuviese  meditando


              profundamente,                         asintiendo                  ligeramente.


              Miranda respiró profundamente y suspiró.





                 Cuando  volvió  a  mirar  al  señor  Beck,  él  la


              miraba a ella, notando su curiosidad sobre el


              señor Oda. Él puso la palma de la mano hacia


              arriba  y  se  pasó  la  punta  del  pulgar  sobre  la


              punta de los otros dedos.





                 Así que Beck era el inventor y Oda el inversor.


              La  más  vieja  y  compleja  relación  del  mundo


              tecnológico.





                 —Necesitamos un tercer participante —dijo el


              señor Beck, leyendo sus pensamientos.





              —¿Para hacer qué? —dijo Miranda, evasiva y


              defensiva a la vez.









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