Page 654 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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embargo, al pasar los meses, parecía que le
causaba más dolor. O Nell se estaba volviendo
blanda, o —lo que era más probable— estaba
empezando a percibir las dimensiones reales del
castigo. Al principio era una forastera a la que
nada importaba. Pero al comenzar a destacar en
las otras clases y a ganarse el respeto tanto de las
profesoras como de las alumnas, se encontró con
un orgullo que podía perder. Una parte de ella
deseaba rebelarse, arrojarlo todo para que no lo
pudiesen usar en su contra. Pero disfrutaba
tanto de las otras clases que ni siquiera sopor‐
taba considerar aquella posibilidad.
Un día, la señorita Stricken decidió concentrar
toda su atención en Nell. Eso no era raro: era
normal elegir a una alumna en particular para
un refuerzo intensivo. A veinte minutos del final
de la hora, cuando la señorita ya había golpeado
a Nell en la mano derecha por jugar con el pelo
y en la izquierda por morderse las uñas, Nell vio,
para su horror, que había estado rascándose la
nariz y que la señorita Stricken estaba en la
puerta mirándola como un halcón. Las dos
manos de Nell cayeron sobre su regazo, bajo la
mesa.
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