Page 655 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La señorita Stricken se acercó lenta y
deliberadamente.
—Tu mano derecha, Nell —dijo—, como a esta
altura —y le indicó con el extremo de la regla
una altura que sería conveniente para el asalto;
bastante alto con respecto a la mesa, para que
todas en el aula pudiesen verlo.
Nell vaciló un momento, luego levantó la
mano.
—Un poco más alto, Nell —dijo la señorita
Stricken.
Nell movió la mano un poco más alto.
—Un par de centímetros más sería
conveniente, creo —dijo la señorita Stricken,
examinando la mano como si hubiese sido
esculpida en mármol y excavada recientemente
de un templo griego.
Nell no encontraba fuerzas para levantar la
mano.
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