Page 737 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 737

—¡Vamos!  —dijo.  Luego,  sentándose  bien  y


              agarrándose  con  fuerza,  añadió—:  Velocidad


              ilimitada. —En un momento la cabalina recorría


              la separación entre árboles a algo cercano a la


              velocidad de un leopardo, acercándose a la red


              de seguridad en lo alto de la colina.





                 Por  la  disposición  de  los  tubos,  Nell  supuso


              que la señorita Matheson estaba conectada a la


              Toma  de  dos  o  tres  formas  diferentes,  aunque


              todo  había  sido  escondido  discretamente  bajo


              muchas colchas de punto, puestas unas encima


              de las otras sobre su cuerpo como las láminas de


              las pastas francesas. Sólo era visible su cara y sus


              manos y, viéndola, Nell recordó, por primera vez


              desde  que  se  conocieron,  lo  vieja  que  era  la


              señorita Matheson. La fuerza de su personalidad


              había  cegado  a  Nell  y  a  todas  las  chicas  a  las


              evidentes pruebas de su verdadera edad.





                 —Por favor, déjenos solas, señorita Stricken —


              dijo la señorita Matheson, y la señorita Stricken


              se fue vacilando, lanzando miradas renuentes y


              desaprobadoras en el camino.





                 Nell  se  sentó  en  el  borde  de  la  cama  y


              cuidadosamente levantó una de las manos de la


                                                                                                     737
   732   733   734   735   736   737   738   739   740   741   742