Page 778 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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parecía tener su propio rascacielos allí. Algunas,
como Nueva Atlantis, no reclutaban
activamente y tan sólo usaban el tamaño y la
magnificencia del edificio como monumento a
sí mismas. Otras, como los bóers, los parsis o los
judíos, preferían no destacar, y en Pudong lo que
no destacaba era más o menos invisible. Otras —
los mormones, la misma Primera República
Distribuida y la República Costera de China—
empleaban cada centímetro cuadrado de sus
paredes mediatrónicas para hacer proselitismo.
La única phyle que no parecía apreciar el
espíritu ecuménico del lugar era el propio Reino
Celeste. Nell llegó a su territorio, medio bloque
cuadrado rodeado por un muro de
manipostería forrado de estuco, puertas
circulares aquí y allá, y en el interior una vieja
estructura de tres pisos, construida en el estilo
alto Ming con aleros que se inclinaban hacia
arriba en las esquinas y estructuras de dragones
en el borde del techo. El lugar era tan diminuto
comparado con el resto de Pudong que parecía
como si lo pudieses aplastar con el pie. Las puer‐
tas estaban protegidas por hombres con
armadura, presumiblemente apoyados por
otros sistemas de seguridad menos evidentes.
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