Page 782 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—¿Cómo dice? —dijo el joven, sonriendo de


              nuevo.





                  —Su  valor  añadido.  La  razón  por  la  que


              cobran más que una casa de putas, perdone mi


              lenguaje, es que dan un escenario de fantasía di‐


              señado para ajustarse a los requerimientos del


              cliente. Yo puedo hacer eso para ustedes —dijo


              Nell—. Conozco a esa gente, y puedo hacerles


              ganar mucho dinero.





                  —¿Conoce a qué gente?





                  —Los vickys. Los conozco por dentro y por


              fuera —dijo Nell.





                  —Por  favor,  entre  —dijo  el  joven,  haciendo


              un  gesto  hacia  la  puerta diamantina en la que


              estaba escrito MADAME PING en letras rojas—.


              ¿Le gustaría tomar un té?





                  —Sólo hay dos industrias. Siempre ha sido así


              —dijo  madame  Ping,  rodeando  con  los  viejos


              dedos la hermosa taza de porcelana, las uñas de


              cinco                 centímetros                        interconectándose


              perfectamente  como  las  alas  de  un  raptor


              después de un duro día de recorrer las corrientes



                                                                                                     782
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