Page 791 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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cintura y pantalones elásticos; por la curva de
las caderas se sabía que era una mujer.
Alrededor de las caderas se había colocado un
dispositivo de cintas de neón verde: un arnés de
escalada. Sin embargo, no llevaba ninguna otra
parafernalia de campo, ni mochila ni casco y,
tras ella, en lo alto del acantilado, podían
distinguir la silueta de un caballo, buscando en
la tierra con el hocico. De vez en cuando ella
miraba el reloj de pulsera.
Una tenue cuerda colgaba de la hinchada
pared del acantilado desde donde estaba la
mujer. Los últimos metros colgaron sueltos en la
niebla frente a un cómodo refugio protegido por
un saliente.
Hackworth se volvió para conseguir la
atención de Piona, luego señaló algo: una
segunda persona, que se movía por la base del
acantilado, fuera de la vista de la mujer.
Moviéndose con cuidado y en silencio, al final
llegó al refugio del saliente. Cautelosamente
cogió el extremo de la cuerda y ató algo,
aparentemente una pieza de equipo fijada a la
roca. Luego se fue por donde había venido,
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