Page 792 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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moviéndose en silencio y quedando cerca del
acantilado.
La mujer permaneció en silencio y quieta
durante varios minutos, mirando la hora con
más y más frecuencia.
Finalmente se echó varios pasos hacia atrás en
el borde del acantilado, sacó las manos de los
bolsillos de la chaqueta, pareció respirar
profundamente un par de veces, luego corrió
hacia delante y se arrojó al espacio. Gritó
mientras lo hacía, un grito para expulsar su
miedo.
La cuerda corrió por una polea fijada a la parte
alta del acantilado. Ella cayó durante unos
metros, la cuerda se tensó, el nudo del hombre
aguantó, y la cuerda, que era de alguna forma
elástica, la trajo a una firme pero no violenta
parada justo por encima de la perversa pila de
escombros y puntas en la base del acantilado.
Colgando al final de la cuerda, se agarró con una
mano y se inclinó hacia atrás, desnudando la
garganta a la niebla, permitiéndose colgar
indiferente durante unos minutos, gozando en
calma.
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